Para mi entrada esta semana, quiero hablar sobre mi experiencia durante el torneo de Beanpot el 9 de febrero, 2009, una competencia de los cuatro equipos de hockey en Boston. La Universidad de Northeastern juega contra la Universidad de Boston, para intentar de ganar su primer premio desde 1988. El partido fue intenso, y el tercer periodo empezó en un empate. Después de muchos castigos, los Terriers de la Universidad de Boston marcaron 3 goles más, y ganaron su 29th premio.

            Pero lo que quiero hablar no es sobre el partido, sino el ambiente. Era una de las peores experiencias de mi vida, múltiples veces, consideraba saliendo de la arena. Los aficionados se emborracharon tanto, y por todo el partido estaban derramando sus cervezas. Se las derramaron en mi chaqueta, mis zapatos, mi cabeza, y mi nueva camiseta que compré especialmente para la ocasión. Hablaron demasiado altos, gritaron palabrotas y actuaban como no tenían dos dedos de frente. Una chica vomitó en el pasillo, y olía muy mal hasta que las limpiadoras llegaban. También, un muchacho se desmayó y cuando cayó me dio una patada en la espalda. El no se disculpó, y la noche continuaba con las mismas cosas una tras otro.

            Yo sé que hay un argumento sobre la venta de bebidas alcohólico durante partidos profesionales. El problema es que los estadios ganan muchísimo dinero, y no querían terminar de vender las cervezas. Pienso que este es una de los problemas con el mundo-todos les importan el dinero más que todo. Para mí, la importancia está en la experiencia. Hay tantas personas que no se puedan disfrutar a causa de los borrachos. También, yo sé que muchas personas llegan a los estadios emborrachados, y una solución del problema no será muy simple. Es importante considerar el impacto de sus acciones en otras personas, porque todos deben disfrutar sus experiencias.